domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Para que tanto sufrimiento?




Yolanda  camina hacia la playa, hoy ha llegado a su nueva ciudad, una localidad frente al mar, como siempre soñó, aquí espera rehacer su vida, dejar atrás esa  cruel  experiencia, la cual intentará olvidar y seguir viviendo cargando con los fantasmas de su reciente pasado. No acaba de creer que por fin vuele libre, aunque en sus alas pesan los golpes y tanto dolor emocional. Sentada en la orilla del mar, con los pies en el agua, se pregunta ¿para qué tanto sufrimiento?, baja la mirada, las lágrimas humedecen sus ojos, ¡cuánta razón tenías mamá!, su mente viaja al pasado, cuando comenzó su historia, es una de tantas, pero esta solo le duele a ella.

 Daniel y Yolanda  se  conocían  del barrio, en una pequeña ciudad cercana a Barcelona capital, tenían amigos comunes, él  era cuatro años mayor que ella, se conocieron cuando ella comenzó a salir en el grupo de amigos Daniel, al verla, decidió que sería suya, ella era una niña de dieciséis años, de largo cabello rojo y piel blanca, a la que muchos chicos intentaban enamorar, su aspecto de muñeca, la hacía aún más atractiva. A Yolanda, Daniel, no le atraía nada, pero acabó robándole el corazón. Al año eran ya pareja formal. 

Comenzaron a planear un futuro juntos, él tenía veintiún  años, y un trabajo en la obra de su tío, del que se llevaba un buen sueldo y ella diecisiete, acabando sus estudios de enfermería, todo les parecía  fácil. En un año, soñaban casarse ,él decía que quería una familia grande como la suya, eran cinco hermanos, ella sonreía, era hija única. Al poco tiempo, Yolanda, comenzó a sentirse mal, amanecía indispuesta, temía  estar en cinta, a los pocos días, lo confirmó, le dio la noticia  a Daniel, había que decidir. Reunieron a las familias, se habían conocido en el cumpleaños de Yolanda ,una merienda organizada en el bar de su tío Juan, debían casarse  ,cuanto antes mejor, así opinaba  la madre de Daniel, necesitaban un lugar donde vivir, hasta tener su propia casa. Los padres de Daniel no podían acogerlos, su espacio era mínimo, aún tenían  con ellos tres de sus cinco hijos, la única opción era la casa de Yolanda ,su madre era viuda, por tanto había espacio para ellos y el niño, a Daniel le pareció bien .María, la madre de Yolanda ,en cuanto las dos se quedaron solas, intentó que su hija viera su error, ese hombre sería su ruina, tenía algo que no le inspiraba confianza, le propuso, quedarse ella en casa con su hijo y que el tiempo decidiera si Daniel era para ella, entre las dos los sacarían adelante, la muchacha se negó, pues ella amaba al padre de su hijo y deseaba compartir su vida con él, María, a su pesar, aceptó la decisión de  Yolanda ,esperando no tener que recordarle  que ya se lo advirtió. En un mes se celebró un sencilla boda y se instalaron en casa de María, aunque fue por poco tiempo. Pues el tío de Daniel que conocía bien el carácter del chico, era buena persona, pero de sangre caliente, muy difícil de convivir con él, les consiguió un pequeño piso donde trasladarse, Yolanda  pensaba que ese sería su hogar para siempre. Los meses pasaban, solo faltaban  dos para dar a luz, un viernes, ella preparó cena especial, quería celebrar su quinto mes de casados, la mesa preparada y Daniel no llegaba, pensó que estaría tomando algo con los compañeros a la salida del trabajo, como algunos días, pero el reloj corría, ya era medianoche, Yolanda  desesperada, no le no respondía al móvil, en unos instantes ,un ruido sobresaltó a Yolanda , era él, aparecía borracho, casi no se tenía en pie, Yolanda  en la puerta asustada, la apartó de golpe, tirándola al suelo, gritando como alma que lleva el diablo, la miró con despreció , se dio la vuelta y se marchó nuevamente, ella quedó en un rincón llorando, cuando comenzó a sangrar, pensó en lo peor y así fue, acaba de perder a su hijo, no sabía qué hacer, no sabía a  quién pedir ayuda ,su única opción era su madre, la cual descartó,  decidió esperar un poco, unas horas después, no podía soportar el dolor, acabó sola en el hospital, se había caído y su esposo no estaba en casa, el bebé estaba muerto, había que sacarlo, en cuanto todo pasó, pidió avisaran a Daniel, que ya estaría fresco y supuestamente en casa .

Ese era el principio   de su calvario, a partir de ese día, comenzó el maltrato psicológico, vejaciones, golpes, ella todo lo excusaba, María sufría callada, la mujer intuía lo que estaba sucediendo, pero debía guardar silencio. Yolanda ,aguantó, hasta que llegar a su límite  , le dijo que ya no podía más, eso no era vida, él no pensaba dejarla marchar, antes la mataría, la muchacha, reunió fuerzas para hablar con María, sabía que su madre nunca le daría la espalda, juntas denunciaron, Yolanda  dejó su casa trasladándose a casa de María, Daniel, al verse abandonado, fue tras ella, entró en la casa a la fuerza, golpeando a María, ante el griterío, los vecinos llamaron a la policía, llevando preso a Daniel. Yolanda pidió el divorcio, entre lágrimas, dio la razón a María, ese hombre era un monstruo, mató a su hijo y de poco le quita la vida.

Una vez todo en su lugar, Yolanda, solicitó la posibilidad de ser  trasladada en el trabajo a otra ciudad, dejando  atrás ese horror, esperando en esa playa comenzar a vivir de verdad.
Magda Jardí
 ©Derechos reservados


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